ABYA-YALA RINDE UN HOMENAJE A DON NAZA

Editorial Abya-Yala, comprometida con las culturas, se suma al dolor del pueblo esmeraldeño por la pérdida de Don Naza. Para contribuir en algo a guardar su memoria ha pedido un artículo a Fernando Palacios, antropólogo y etnomusicólogo que ha estudiado la música esmeraldeña, un texto en homenaje a esa gran figura. Con este texto y con una fotografía de Pepe Avilés, que retrató a Don Naza y que nos muestra su gran enería y su enorme sonrisa, nos sumamos a la pena del pueblo afro.

 

       La muerte por ser la muerte,

       y por ser tan vengativa.

       La muerte de dos en dos,

       nos va quitando la vida….

                           (Alabao tradicional)

Fernando Palacios

 

Remberto Escobar, marimbista y decimero afroesmeraldeño, cuenta en la obra Los Guardianes de la tradición, de Juan García, que, “según la tradición de los mayores, las historias de un pueblo se tenían que guardar en cien cabezas, para que cuando se muera una, las otras noventa y nueve se las cuenten a los renacientes”. Segundo Nazareno Mina “Don Naza”, dejó su legado musical y humano a muchas más de cien personas. Su voz y palabra, aunque tardíamente, tuvieron un alcance internacional fundamental tanto para la cultura cuanto para la música.

A pesar de su dedicación durante años a distintos trabajos ajenos a la música, ésta nunca se alejó de su vida o, visto de otra manera, su vida nunca se alejó de la música. Y es el permanente y recurrente empeño en la vigencia de la tradición musical el que ha logrado que esta manifestación cultural, históricamente negada, supusiese un baluarte de resistencia en la opresión. La semilla musical afroesmeraldeña, trasladada en la memoria durante la diáspora, recreada en tierras americanas, entonces con los nuevos elementos que el entorno socio-cultural presentaba, se instauró como un factor de resiliencia fundamental para que la voz libre de cada afrodescendiente arribado a las costas de esta franja del litoral pacífico, pudiese expresarse desde su esencia, a pesar de las adversidades.

La perseverancia, el entusiasmo y la pasión por la música que Don Naza, acompañado de muchos otros músicos e investigadores afroesmeraldeños, han manifestado durante tantos años, logran visibilizar las riquezas inmanentes de este grupo cultural, permitiendo así un acercamiento precioso a su referente sonoro, hecho fundamental para consolidar un proceso de integración, respeto y diálogo intercultural que contribuya sustancialmente al crecimiento humano.

 

Gracias Don Naza.

     Adió primo hermano,

     primo hermano adió.

     Vó te vas, y me dejas,

     solito con Dios.

     (Alabao tradicional)

 

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