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lucha social

4 items

  • Biografía

    Blanca Chancosa: Los hilos con los que he tejido mi historia

    $22.00

    Blanca Chancosa

    Este testimonio, narrado en primera persona, es, no solo la autobiografía de una mujer extraordinaria sino parte de la historia del movimiento indígena ecuatoriano.

    Blanca Chancosa, en estas páginas, cuenta su vida y comparte sus pensamientos. No lo hace de forma cronológica. Más bien, da puntadas con los hilos con los que ha tejido su historia; hija de indígenas que migraron a la ciudad, nieta de abuelas sabias, estudiante de un colegio normalista, protagonista de la lucha de tierras, una de la primeras mujeres en la dirigencia indígena, luchadora incansable, madre y amiga.

    Su historia está bordada con hilos de colores y también con tensas fibras: los hilos de la interculturalidad, de la plurinacionalidad, de los consensos; las fibras de la obstinación, del coraje y de la resistencia. Su vida ha sido una apuesta por los derechos humanos, por la vida y por el sueño de ese otro mundo posible. Blanca Chancosa seguirá tejiendo el mañana con los colores de la justicia, el compromiso y la diversidad.

  • Biografía

    Blanca Chancosa: Los hilos con los que he tejido mi historia (PDF)

    $15.40

    La versión digital o en pdf no autoriza la impresión. Es exclusivamente para leer en dispositivos digitales.

    Blanca Chancosa

    Este testimonio, narrado en primera persona, es, no solo la autobiografía de una mujer extraordinaria sino parte de la historia del movimiento indígena ecuatoriano.

    Blanca Chancosa, en estas páginas, cuenta su vida y comparte sus pensamientos. No lo hace de forma cronológica. Más bien, da puntadas con los hilos con los que ha tejido su historia; hija de indígenas que migraron a la ciudad, nieta de abuelas sabias, estudiante de un colegio normalista, protagonista de la lucha de tierras, una de la primeras mujeres en la dirigencia indígena, luchadora incansable, madre y amiga.

    Su historia está bordada con hilos de colores y también con tensas fibras: los hilos de la interculturalidad, de la plurinacionalidad, de los consensos; las fibras de la obstinación, del coraje y de la resistencia. Su vida ha sido una apuesta por los derechos humanos, por la vida y por el sueño de ese otro mundo posible. Blanca Chancosa seguirá tejiendo el mañana con los colores de la justicia, el compromiso y la diversidad.

  • Antropología

    Kollasuyo

    $25.00

    Manuel Sarkisyanz

    Mientras que una pequeña minoría de españoles inició el indigenismo en el sentido de idealización de la indianidad, la Guerra de la Independencia boliviana (1809 – 1825) obedeció, para los criollos, a un objetivo de tipo político en tanto que para los indígenas, a uno de tipo social. Su visión fue aún más revolucionaria que la de Bolívar. Los aymaras “recordaban” un pasado de oscuridad (cha’amak pacha), pero sin injusticia, sin padecimientos, sin odio, en el que su “Altiplano era realmente un paraíso”. Por la vitalidad de la tierra debería surgir nuevamente el futuro de la humanidad, tal como la luz sucede a la oscuridad en forma cíclica. Pero, los fundadores criollos de la República esperaban el supuesto “progreso”, y debido a su ilustración progresista se sentían llamados a dominar a los retrasados nativos, dejando a los indios la principal actividad productiva: el “denigrante” cultivo de la tierra.

    Tal estado de iniquidad determinaría sucesivos levantamientos indígenas con la intención de recuperar las tierras comunitarias arrebatadas. Para defender lo establecido, el Estado reprimiría salvajemente a los alzados y/o intentaría someterlos a un proceso de europeización acorde con los objetivos de país. Aquellos que no quisieran entrar en esa dinámica simplemente habrían de desaparecer, a modo de una “selección natural”. Ante tanta barbarie se irá configurando el concepto de “indianismo”, representado en el imperio incaico-quechua como modelo de una sociedad socialista. Sin embargo, las expectativas reivindicativas del amanecer de una nueva era autóctona (Pachakutik) no inspiraron a los intelectuales bolivianos de manera revolucionaria.

    Así la construcción de una identidad boliviana se construía al margen de su mayor recurso: el pueblo indígena. Será solo a partir de la mitad del siglo XX cuando “lo indio” cale en la “bolivianidad” y se presente como símbolo de una nación. Este texto pretende mostrar, fuera de toda concepción politológica o sociológica, y más bien únicamente histórica, la precepción de la indianidad boliviana en base a sus principales ideologías.

  • Antropología

    Kollasuyo (PDF)

    $17.50

    La versión digital o en pdf no autoriza la impresión. Es exclusivamente para leer en dispositivos digitales.

    Manuel Sarkisyanz

    Mientras que una pequeña minoría de españoles inició el indigenismo en el sentido de idealización de la indianidad, la Guerra de la Independencia boliviana (1809 – 1825) obedeció, para los criollos, a un objetivo de tipo político en tanto que para los indígenas, a uno de tipo social. Su visión fue aún más revolucionaria que la de Bolívar. Los aymaras “recordaban” un pasado de oscuridad (cha’amak pacha) pero sin injusticia, sin padecimientos, sin odio, en el que su “Altiplano era realmente un paraíso”. Por la vitalidad de la tierra debería surgir nuevamente el futuro de la humanidad, tal como la luz sucede a la oscuridad en forma cíclica. Pero, los fundadores criollos de la República esperaban el supuesto “progreso” y debido a su ilustración progresista, se sentían llamados a dominar a los retrasados nativos, dejando a los indios la principal actividad productiva: el “denigrante” cultivo de la tierra.

    Tal estado de iniquidad determinaría sucesivos levantamientos indígenas con la intención de recuperar las tierras comunitarias arrebatadas. Para defender lo establecido, el Estado reprimiría salvajemente a los alzados y/o intentaría someterlos a un proceso de europeización acorde con los objetivos de país. Aquellos que no quisieran entrar en esa dinámica simplemente desaparecerían, a modo de una “selección natural”. Ante tanta barbarie, se irá configurando el concepto de “indianismo” representado en el imperio incaico-quechua como modelo de una sociedad socialista. Sin embargo, las expectativas reivindicativas del amanecer de una nueva era autóctona (Pachakutik) no inspiraron a los intelectuales bolivianos de manera revolucionaria.

    Así la construcción de una identidad boliviana se construía al margen de su mayor recurso: el pueblo indígena. Será solo a partir de la mitad del siglo XX cuando “lo indio” cale en la “bolivianidad” y se presente como símbolo de una nación. Este texto pretende mostrar, fuera de toda concepción politológica o sociológica y más bien únicamente histórica, la percepción de la indianidad boliviana en base a sus principales ideologías.

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