Los aportes de Multilinguismo en los Andes, de Rosaleen Howard

Multilingüismo en los Andes: políticas, política y poder de Rosaleen Howard, publicado en coedición con FLACSO, es uno de los libros más importantes de 2025. Fernando Garcés, docente universitario, director de la carrera de Antropología de la Universidad Politécnica Salesiana, hace una revisión minuciosa de los aportes de la autora con esta publicación. Compartimos su reseña.


Sobre la estructura del libro

El libro está organizado en 3 partes: 1) un encuadre del contexto o escenario del libro; 2) una revisión sobre el rol que juegan el lenguaje y las tecnologías del poder en la esfera educativa de Ecuador, Perú y Bolivia; y, 3) un acercamiento al uso de las lenguas indígenas en espacios extraescolares y (post)coloniales, con análisis específicos sobre escrituralidad (literacidad), mediatización y traducción. Todo ello configura 9 capítulos antecedidos por un prefacio escrito por Luis Enrique López.
En la primera parte, luego de un capítulo introductorio, el capítulo 2 presenta las características lingüísticas, sociales y geográficas de la región en estudio. El Capítulo 3 presenta una descripción general de los tres países en relación con su marco normativo y las políticas desarrolladas a partir del año 2000.
La segunda parte está organizada en tres capítulos, cada uno dedicado al análisis de la política lingüística en relación con ámbito educativo y más específicamente con el ámbito de la EIB. Así, el cuarto se refiere al contexto ecuatoriano, el quinto, al peruano y el sexto al boliviano.
La tercera parte incluye dos capítulos: el séptimo referido a alfabetización, textualización y mediatización de las lenguas indígenas, con una discusión sobre las políticas de estandarización lingüística y el campo emergente de las alfabetizaciones digitales en las lenguas indígenas. El Capítulo 8 trata sobre los procesos de traducción e interpretación entre el español y las lenguas indígenas. Después de una introducción histórica, el capítulo presenta una reciente investigación colaborativa que Rosaleen ha realizado en Perú sobre estas prácticas, íntimamente ligadas a la problemática de los derechos humanos lingüísticos. El capítulo 9 proporciona una discusión final a partir de cuatro palabras clave que representan constantes presentes en el libro: tensión, paradoja, ironía e hiato.
El cordel principal del khipu
El cordel principal es la confrontación entre el marco normativo estatal de los tres países y la realidad sociolingüística de sus hablantes, marcados por sus prácticas, aspiraciones y confrontaciones con distintos ámbitos de poder. Se trata de dar cuenta de la manera en que las políticas lingüísticas elaboradas por los estados se reciben y se confrontan con las prácticas concretas de los hablantes.
De este cordel principal se desprenden otros con sus nudos formando una compleja y dinámica comprensión de la política y las políticas desplegadas desde el Estado y los agentes-actores lingüísticos.
Dado que el libro está escrito en inglés, Rosaleen no ve necesario distinguir entre policy (policies) y politics. En un ejercicio de traducción / interpretación creo necesario decir que justamente el subtítulo del libro ofrece discutir sobre la política, entendida como el gobierno que ejercen los grupos de poder, generalmente desde la institucionalidad del Estado, y las políticas públicas, en tanto los principios y directrices que permiten la implementación de la política.
En este marco posicional, Rosaleen proporciona, como decía antes, una mirada compleja y dinámica referente a las políticas lingüísticas. Esta no debe ser comprendida como la mera emanación de directrices provenientes de las instancias estatales sino como los supuestos que dan forma a acciones que se despliegan en referencia a las lenguas; la política lingüística tiene que ver con las acciones generadas de manera informal por los hablantes y sus comunidades; tiene que ver con la construcción de decisiones de ida y vuelta en complejos procesos en los que se articulan enmarañadamente la imposición, la negociación, la confrontación, la apropiación. Se trata de un complejo dinámico de prácticas que sustentan ideologías, actitudes y creencias lingüísticas y que se mueven en los ámbitos de lo explícito y lo implícito, de lo abierto y de lo encubierto, de lo de jure y de lo de facto.
En el libro, entonces, se muestra la política sociolingüística como complejas y enmarañadas pugnas, negociaciones y acuerdos entre distintos actores: representantes del Estado, de organizaciones sociales, de usuarios de las lenguas, de instituciones diversas, etc.
Los méritos del libro y de la autora
Estamos ante un texto que semeja un kipi o q’ipi andino, o una chankina shuar. Un equipaje que se ha ido llenando con muchos años de caminata por chaquiñanes de comunidades de Ecuador, Perú y Bolivia. Un equipaje lleno de historias, convivencias, verdaderos diálogos compartidos con hablantes andinos y amazónicos.
Por ello, no es poco enfatizar en el mérito de una persona, Rosaleen, que ha vivenciado una etnografía crítica en los tres países, que se ha interesado por ellos a lo largo de muchos años y que ha sentado bases para una comprensión regional de la problemática lingüística y educativa. Realizar este esfuerzo comparativo de tres países marcados por dinámicas específicas y, simultáneamente, con problemáticas y esperanzas comunes hace de este trabajo algo único y digno de aplauso.
Ocho nudos (críticos) que se encuentran en los otros cordeles del khipu y que sirven para nuestro aprendizaje
1) Mirar la lengua más allá de la lengua. Los intelectuales (en el sentido de Gramsci) tenemos la deuda de haber apostado por la (re)valorización de las lenguas indígenas como un valor autónomo. Durante mucho tiempo pensamos y actuamos tanto sobre las lenguas que nos olvidamos que ellas no existen sin los hablantes; o mejor, que probablemente ellas no existen, lo que existen son los hablantes. Y los hablantes se relacionan con seres de distinto tipo y naturaleza, humanos y no humanos. Multilingüismo en los Andes nos enseña a mirar a los hablantes en sus abarcativas relaciones interpersonales, comunitarias, institucionales y territoriales. En efecto, es en los territorios históricos específicos en los que las lenguas indígenas han cobrado forma; territorios que hoy se encuentran bajo la mirada morbosa del capital, cuando menos, o bajo el atraco y la violación impúdicos.
2) El persistente racismo y la desigualdad que estructura nuestras sociedades andinas-amazónicas. Racismo que se configura sobre los cuerpos, pero también sobre los conocimientos, las lenguas y la espacialidad. Lo que nos lleva a revisar nuestros discursos tibios sobre interculturalidad que lo único que hacen es legitimar visiones folclóricas y museísticas de las prácticas de los pueblos y nacionalidades indígenas de la región andina y amazónica. Esto va unido a la necesidad de superar una visión esencialista de las lenguas y las cultura como cosas sobre las que debemos / podemos intervenir.
3) La excesiva confianza en las posibilidades de desarrollo idiomático desde la educación formal. Un poco de marketing: en el libro Desafíos en la diversidad 3 hay un artículo de un tal Fernando Garcés sobre las lenguas indígenas y originarias de Bolivia. Ahí se revisan varias investigaciones sobre experiencias de uso de lenguas indígenas en contextos escolares. Ninguna de esas experiencias se muestra exitosa en referencia al mantenimiento, fortalecimiento, desarrollo o revitalización lingüística. En los tres casos analizados por Rosaleen se puede leer entrelíneas también la incapacidad que hemos tenido de transformar la institución escolar y de transformarla en beneficio de la extensión de uso de las lenguas indígenas.
4) La comprensión de la im-pureza de los procesos políticos catalogados como progresistas o conservadores mirados desde los pueblos, nacionalidades y sus lenguas. Desarrollos interesantes durante períodos neoliberales, retrocesos sorprendentes durante gobiernos llamados progresistas que no dejan de tener un encuadre político marcado por el modelo del Estado-nación y acorde con el diseño y aplicación de políticas lingüísticas simplistas, binaristas y, en el fondo, despreciadoras de la potencia comunicacional indígena.
5) El desafío de pensar las políticas y prácticas lingüísticas desde el paradigma de la propia diversidad y complejidad que hemos adoptado discursivamente. Significa ir más allá de una política lingüística y educativa bi-lingüe a pensar y actuar sobre formas multi y translingües que penetren y desordenen la formalidad institucional que incluye la escuela.
6) La paradoja de la valoración discursiva positiva sobre la lengua, cada vez más extendida a nivel “nacional” y entre los propios autoidentificados como parte de los pueblos y nacionalidades, vs. el abandono acelerado de su uso. Lo que no significa la criminalización de los padres que deciden dejar de transmitir la lengua a sus hijos/as. Lo hacen bajo la presión de un sistema que los obliga a deshacerse de sus palabras, de sus prácticas, de sus formas productivas, de sus territorios.
7) La necesidad de superar la dicotomía oralidad – escritura construida por la colonialidad y la modernidad, aprendiendo del atrevimiento de los jóvenes indígenas que despliegan sus lenguas en el espacio de la multimodalidad digital y en los procesos de pluritextualización contemporáneos. Y de los cuales la educación formal no se entera, menos aprende.
8) La necesidad de pensar la traducción y la interpretación más allá de los requerimientos técnicos de su ejercicio, sino como forma de ejercicio de los derechos lingüísticos de los pueblos, pero también como posibilidad de intercomprensión en países con sordera colonial (como diría Silvia Rivera yendo más allá de Spivak). Países en los que los subalternos sí pueden hablar, pero en donde las élites dominantes se niegan a escuchar.
Tukuchinkapak
He pasado algunos meses tratando de entender por qué Rosaleen me pidió a mí que comente su libro. Al final de su lectura sigo sin saber por qué, pero ya que lo hizo le agradezco profundamente (shunkumantapacha yupaychani) la oportunidad de haber aprendido tanto leyéndolo.
Con mi hermano Armando Muyulema hemos reflexionado mucho sobre el significado profundo de una expresión kichwa que se usa en varias comunidades del Ecuador cuando llegas de visita a una familia. Mikachiway decimos, es decir, ponme bajo tu encargo, ponme bajo tu cuidado. Ahora yo les digo Kay libruta, kay kamuta minkachipaychik. Pongan este libro bajo su encargo, bajo su cuidado.
Les decía que agradezco profundamente a Rosaleen haberme empujado a leer su libro. Bueno, ya que lo he leído espero haber provocado en ustedes el deseo de leerlo.

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