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ENTRE LA NOSTALGIA Y LA ESPERANZA: UN RECORRIDO POR ABYA-YALA

Por Matthias Abram

Para los que leemos libros y todavía creemos en la posibilidad de aprender leyendo, Abya-Yala ha sido una mina de oro y un recurso inestimable de encuentros, descubrimientos y aprendizaje.

Cada visita en su almacén era y es un viaje a las orígenes de la cultura latinoamericana, a las bases de la cosmovisión de los pueblos indígenas y a la riqueza de interpretaciones de la interculturalidad americana.

Cada uno de los que estábamos trabajando con población indígena o con ONGs, sindicatos o agrupaciones o en el ámbito académico estaba ligado de alguna manera a una de las líneas editoriales de Abya-Yala. Había las revistas como “Pueblos Indígenas y Educación”, una revista dedicada a la iglesia y teología de reforma, otra dedicada a asuntos de ambiente y ecología. Hay Kipu, el resumen de prensa relacionado con temas indígenas.

Una serie que me encantaba visto que alimentaba mi interés frente a escritos de personas que pasaban por Ecuador y por los Andes era la serie de relatos de viajeros que todavía sigue, tal vez con menos fervor, pero ha llegado a alrededor de treinta libros en gran parte amenos, reediciones y en parte traducciones de relatos ya irreperibles en el mercado.

Enorme fue la producción en Educación, Educación Bilingüe, Pedagogía y material educativo, tal vez segunda solo a la impresionante edición de textos en antropología y afines. Recuerdo la serie de trabajos y tesis de doctorado, en parte traducidos de otros idiomas que han abierto el horizonte de la antropología ecuatoriana y han hecho disponibles invalorables interpretaciones de la realidad del país, escritas por estudiosos de afuera y escondidas en las bibliotecas de las universidades de medio mundo.

Había y hay mucho más, deben ser cerca de dos mil textos editados, algunos también disponibles en otros formatos (cd, pdf, e-books).

Como no mencionar a Juan Bottasso, alma y motor de este inmenso trabajo editorial. Tenía la habilidad de conectar estudiosos, de encontrar textos interesantes, de animar a los traductores y de insinuar investigaciones. Empezó sin dinero y seguía sin ello, hasta que la iniciativa se volvió empresa y pudo disponer de personal especializado en diagramación, edición y venta. Me recuerdo que los primeros libros fueron producidos en Cayambe, ensamblados por los muchachos del colegio salesiano y vendidos en Quito. Las carátulas eran simples, las pocas fotos malas y de peor reproducción y los textos eran categóricamente infestados de errores de transcripción y redacción.

Con el tiempo estos pecados de nacimiento se fueron eliminando y creo que la entrada de José Juncosa a la editorial ha significado un apoyo invalorable a Juan Bottasso y al esfuerzo de crecer respondiendo a las expectativas de una clientela creciente y crecientemente más exigente.

Era una alegría encontrar a los dos personajes con su estand lleno de libros novedosos en los congresos de Americanistas, cuyas ponencias ecuatorianas se publicaban religiosamente unos años después. Pero ABYA YALA estaba presente también en todos los congresos de historia, antropología y otros que se desarrollaban en las universidades o en otros lugares públicos de Quito.

Otra iniciativa muy apreciada era la recolección de libros y textos de otras editoriales en otros países que Bottasso y Juncosa y más tarde otros colaboradores traían de sus viajes americanos. Se podían encontrar estos textos en la librería a precio de costo. En algunos casos se dieron ediciones conjuntas, como en el caso de la importante serie Monumenta Amazónica, editada por Alberto Chirif en Perú.

Libri Mundi, donde uno iba religiosamente para informarse de la vasta producción internacional y donde en tiempos de Enrique Grosse los clientes asiduos eran regalados de una tacita de café, tuvo que poner a disposición un rincón reservado a las publicaciones de ABYA YALA, muy buscadas.

Como todos sabemos, el paisaje de las librerías ha cambiado, Libri Mundi ha cambiado de dueños y de políticas y ABYA YALA tuvo que salir de su amplio almacén dejando espacio al Museo Amazónico. Hay cambios en las costumbres lectoras, muchos jóvenes recurren a Wikipedia y al net en general, muchos libros están disponibles como e-books y la librería como lugar de encuentro, cultura , intercambio y descubrimiento ya parece querer desaparecer.

Sin embargo, sigue habiendo una comunidad resistente y somos todavía algunos que empezamos a leer un nuevo libro de papel, sobre todo si está bien presentado, con la excitación de empezar una nueva aventura. Tal vez no sea comprensible para los jóvenes crecidos con el smart phone en la mano, pero para muchos de la comunidad académica y ciudadanos en general interesados en los temas de la historia, política, cultura y religión ABYA YALA ha sido en varias décadas el proveedor más cotizado, la wikipedia más consultada y el último puerto cuando uno buscaba documentarse sobre asuntos ecuatorianos.

Los tiempos cambian y ABYA YALA tiene que reinventarse. Seguramente aprenderá como servir a las nuevas generaciones y a las nuevas costumbres de leer. Espero que siga siendo un canal de transmisión de saberes y un agente mediador entre la ciencia internacional que progresa con acceleración inaudita y los lectores ecuatorianos y americanos. Tarea árdua visto la enorme proliferación de lugares que ofrecen información.

Creo poder hablar en nombre de algunos diciendo que ABYA YALA ha acompañado nuestro crecer intelectual y nos ha ayudado a entender mejor el país en el cual hemos vivido y trabajado.