libros 2026

Bienvenido 2026 con buenos títulos del 2025

Enero es el mes propicio para los balances y para las nuevas metas. El 2025 fue sin duda un año bueno para Abya-Yala: además de las celebraciones de los cincuenta años en las que se reunieron autores y autoras, colegas de otras editoriales, coeditores y gente de la academia, fue un año muy productivo, con un total de 96 nuevos títulos: 62 ´publicaciones coeditadas con la Universidad Politécnica Salesiana y34 libros publicados con el sello Abya-Yala y con coeditores como FLACSO, EdiPUCE, USFQPress, Amawtay Wasi, UASB y organizaciones como el IETM, además de algunas coediciones con México (Lengua de Gato, UNAM) que ahora hacen parte de nuestro catálogo.
La edición de la revista número 69 de Pueblos Indígenas y Educación, PIE, este año fue especial, se coeditó con la UNAM de México y, bajo el título de Educación Intercultural en Abya-Yala, fue uno de los títulos que más presentaciones tuvo (Quito, México, Guadalajara, en CLACSO Bogotá y en distintos distritos mexicanos). Foros, conversatorios y presentaciones sobre educación e interculturalidad, le han dado más vitalidad a esta iniciativa que va al número 70 y que convoca a educadores, académicos, líderes indígenas, a reflexionar sobre la interculturalidad.
En la misma línea de alimentar esa temática dentro de nuestro catálogo, está el libro Multilinguismo en Los Andes, de Rosaleen Howard, publicado en coedición con FLACSO.
La historia ha formado parte de nuestra propuesta editorial 2025, con varios títulos importantes, entre ellos Elecciones y República en Ecuador, siglo XIX, publicado en coedición con IFEA, EDIPUCE y UASB. Los ensayos aquí publicados examinan los actores, recursos, prácticas políticas y marcos normativos que dieron forma al sufragio y que impulsaron las luchas por la ampliación del cuerpo ciudadano. Desde una perspectiva crítica, se evalúan el papel de la prensa, las sociabilidades republicanas y los poderes locales en la configuración del sistema representativo y de participación democrática.
Además, está La Mesa Colonial en la Audiencia de Quito, de Juan Martínez Borrero, un libro que propone un enfoque histórico sobre el papel de la alimentación en la vida cotidiana de los habitantes de este territorio del Imperio español.
Incursionamos también en la novela histórica, con la publicación de Réquiem por el Reino, del dramaturgo e historiador Luis Miguel Campos, en un texto que aborda la existencia del Reino de Quito y la vida en el exilio de su principal promotor, el padre Juan de Velasco. Una profunda investigación histórica narrada en forma de novela, una excepción de nuestro catálogo, justificada por el rigor del autor y su minuciosa investigación.
Entre los últimos libros publicados en 2025 y que aún no ha tenido su presentación oficial está Salasacas en Galápagos, un libro de Pilar Sánchez Voelkl, el primer relato histórico y etnográfico acerca de la colonizaci{on indígena del archipiélago, prestando especial atención al rol de los kichwa salasaca en la construcción de la ciudad, en la conservación del parque y en el montaje de la industria del turismo en Santa Cruz.

En 2025 reeditamos un clásico de la sociología (La semántica de la dominación de Andrés Guerrero), publicamos la historia cimarrona de Antonio Ayoví (La ruta del cimarrón) y fuimos parte de los premios municipales con Un zorro en la montaña coeditado con EdiPUCE y el IRD.
Hay más. Les invitamos a revisar nuestro catálogo y nuestras novedades mientras preparamos una jugosa agenda de publicaciones para este 2026. ¡Feliz año!

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Foto fernando

Los aportes de Multilinguismo en los Andes, de Rosaleen Howard

Multilingüismo en los Andes: políticas, política y poder de Rosaleen Howard, publicado en coedición con FLACSO, es uno de los libros más importantes de 2025. Fernando Garcés, docente universitario, director de la carrera de Antropología de la Universidad Politécnica Salesiana, hace una revisión minuciosa de los aportes de la autora con esta publicación. Compartimos su reseña.


Sobre la estructura del libro

El libro está organizado en 3 partes: 1) un encuadre del contexto o escenario del libro; 2) una revisión sobre el rol que juegan el lenguaje y las tecnologías del poder en la esfera educativa de Ecuador, Perú y Bolivia; y, 3) un acercamiento al uso de las lenguas indígenas en espacios extraescolares y (post)coloniales, con análisis específicos sobre escrituralidad (literacidad), mediatización y traducción. Todo ello configura 9 capítulos antecedidos por un prefacio escrito por Luis Enrique López.
En la primera parte, luego de un capítulo introductorio, el capítulo 2 presenta las características lingüísticas, sociales y geográficas de la región en estudio. El Capítulo 3 presenta una descripción general de los tres países en relación con su marco normativo y las políticas desarrolladas a partir del año 2000.
La segunda parte está organizada en tres capítulos, cada uno dedicado al análisis de la política lingüística en relación con ámbito educativo y más específicamente con el ámbito de la EIB. Así, el cuarto se refiere al contexto ecuatoriano, el quinto, al peruano y el sexto al boliviano.
La tercera parte incluye dos capítulos: el séptimo referido a alfabetización, textualización y mediatización de las lenguas indígenas, con una discusión sobre las políticas de estandarización lingüística y el campo emergente de las alfabetizaciones digitales en las lenguas indígenas. El Capítulo 8 trata sobre los procesos de traducción e interpretación entre el español y las lenguas indígenas. Después de una introducción histórica, el capítulo presenta una reciente investigación colaborativa que Rosaleen ha realizado en Perú sobre estas prácticas, íntimamente ligadas a la problemática de los derechos humanos lingüísticos. El capítulo 9 proporciona una discusión final a partir de cuatro palabras clave que representan constantes presentes en el libro: tensión, paradoja, ironía e hiato.
El cordel principal del khipu
El cordel principal es la confrontación entre el marco normativo estatal de los tres países y la realidad sociolingüística de sus hablantes, marcados por sus prácticas, aspiraciones y confrontaciones con distintos ámbitos de poder. Se trata de dar cuenta de la manera en que las políticas lingüísticas elaboradas por los estados se reciben y se confrontan con las prácticas concretas de los hablantes.
De este cordel principal se desprenden otros con sus nudos formando una compleja y dinámica comprensión de la política y las políticas desplegadas desde el Estado y los agentes-actores lingüísticos.
Dado que el libro está escrito en inglés, Rosaleen no ve necesario distinguir entre policy (policies) y politics. En un ejercicio de traducción / interpretación creo necesario decir que justamente el subtítulo del libro ofrece discutir sobre la política, entendida como el gobierno que ejercen los grupos de poder, generalmente desde la institucionalidad del Estado, y las políticas públicas, en tanto los principios y directrices que permiten la implementación de la política.
En este marco posicional, Rosaleen proporciona, como decía antes, una mirada compleja y dinámica referente a las políticas lingüísticas. Esta no debe ser comprendida como la mera emanación de directrices provenientes de las instancias estatales sino como los supuestos que dan forma a acciones que se despliegan en referencia a las lenguas; la política lingüística tiene que ver con las acciones generadas de manera informal por los hablantes y sus comunidades; tiene que ver con la construcción de decisiones de ida y vuelta en complejos procesos en los que se articulan enmarañadamente la imposición, la negociación, la confrontación, la apropiación. Se trata de un complejo dinámico de prácticas que sustentan ideologías, actitudes y creencias lingüísticas y que se mueven en los ámbitos de lo explícito y lo implícito, de lo abierto y de lo encubierto, de lo de jure y de lo de facto.
En el libro, entonces, se muestra la política sociolingüística como complejas y enmarañadas pugnas, negociaciones y acuerdos entre distintos actores: representantes del Estado, de organizaciones sociales, de usuarios de las lenguas, de instituciones diversas, etc.
Los méritos del libro y de la autora
Estamos ante un texto que semeja un kipi o q’ipi andino, o una chankina shuar. Un equipaje que se ha ido llenando con muchos años de caminata por chaquiñanes de comunidades de Ecuador, Perú y Bolivia. Un equipaje lleno de historias, convivencias, verdaderos diálogos compartidos con hablantes andinos y amazónicos.
Por ello, no es poco enfatizar en el mérito de una persona, Rosaleen, que ha vivenciado una etnografía crítica en los tres países, que se ha interesado por ellos a lo largo de muchos años y que ha sentado bases para una comprensión regional de la problemática lingüística y educativa. Realizar este esfuerzo comparativo de tres países marcados por dinámicas específicas y, simultáneamente, con problemáticas y esperanzas comunes hace de este trabajo algo único y digno de aplauso.
Ocho nudos (críticos) que se encuentran en los otros cordeles del khipu y que sirven para nuestro aprendizaje
1) Mirar la lengua más allá de la lengua. Los intelectuales (en el sentido de Gramsci) tenemos la deuda de haber apostado por la (re)valorización de las lenguas indígenas como un valor autónomo. Durante mucho tiempo pensamos y actuamos tanto sobre las lenguas que nos olvidamos que ellas no existen sin los hablantes; o mejor, que probablemente ellas no existen, lo que existen son los hablantes. Y los hablantes se relacionan con seres de distinto tipo y naturaleza, humanos y no humanos. Multilingüismo en los Andes nos enseña a mirar a los hablantes en sus abarcativas relaciones interpersonales, comunitarias, institucionales y territoriales. En efecto, es en los territorios históricos específicos en los que las lenguas indígenas han cobrado forma; territorios que hoy se encuentran bajo la mirada morbosa del capital, cuando menos, o bajo el atraco y la violación impúdicos.
2) El persistente racismo y la desigualdad que estructura nuestras sociedades andinas-amazónicas. Racismo que se configura sobre los cuerpos, pero también sobre los conocimientos, las lenguas y la espacialidad. Lo que nos lleva a revisar nuestros discursos tibios sobre interculturalidad que lo único que hacen es legitimar visiones folclóricas y museísticas de las prácticas de los pueblos y nacionalidades indígenas de la región andina y amazónica. Esto va unido a la necesidad de superar una visión esencialista de las lenguas y las cultura como cosas sobre las que debemos / podemos intervenir.
3) La excesiva confianza en las posibilidades de desarrollo idiomático desde la educación formal. Un poco de marketing: en el libro Desafíos en la diversidad 3 hay un artículo de un tal Fernando Garcés sobre las lenguas indígenas y originarias de Bolivia. Ahí se revisan varias investigaciones sobre experiencias de uso de lenguas indígenas en contextos escolares. Ninguna de esas experiencias se muestra exitosa en referencia al mantenimiento, fortalecimiento, desarrollo o revitalización lingüística. En los tres casos analizados por Rosaleen se puede leer entrelíneas también la incapacidad que hemos tenido de transformar la institución escolar y de transformarla en beneficio de la extensión de uso de las lenguas indígenas.
4) La comprensión de la im-pureza de los procesos políticos catalogados como progresistas o conservadores mirados desde los pueblos, nacionalidades y sus lenguas. Desarrollos interesantes durante períodos neoliberales, retrocesos sorprendentes durante gobiernos llamados progresistas que no dejan de tener un encuadre político marcado por el modelo del Estado-nación y acorde con el diseño y aplicación de políticas lingüísticas simplistas, binaristas y, en el fondo, despreciadoras de la potencia comunicacional indígena.
5) El desafío de pensar las políticas y prácticas lingüísticas desde el paradigma de la propia diversidad y complejidad que hemos adoptado discursivamente. Significa ir más allá de una política lingüística y educativa bi-lingüe a pensar y actuar sobre formas multi y translingües que penetren y desordenen la formalidad institucional que incluye la escuela.
6) La paradoja de la valoración discursiva positiva sobre la lengua, cada vez más extendida a nivel “nacional” y entre los propios autoidentificados como parte de los pueblos y nacionalidades, vs. el abandono acelerado de su uso. Lo que no significa la criminalización de los padres que deciden dejar de transmitir la lengua a sus hijos/as. Lo hacen bajo la presión de un sistema que los obliga a deshacerse de sus palabras, de sus prácticas, de sus formas productivas, de sus territorios.
7) La necesidad de superar la dicotomía oralidad – escritura construida por la colonialidad y la modernidad, aprendiendo del atrevimiento de los jóvenes indígenas que despliegan sus lenguas en el espacio de la multimodalidad digital y en los procesos de pluritextualización contemporáneos. Y de los cuales la educación formal no se entera, menos aprende.
8) La necesidad de pensar la traducción y la interpretación más allá de los requerimientos técnicos de su ejercicio, sino como forma de ejercicio de los derechos lingüísticos de los pueblos, pero también como posibilidad de intercomprensión en países con sordera colonial (como diría Silvia Rivera yendo más allá de Spivak). Países en los que los subalternos sí pueden hablar, pero en donde las élites dominantes se niegan a escuchar.
Tukuchinkapak
He pasado algunos meses tratando de entender por qué Rosaleen me pidió a mí que comente su libro. Al final de su lectura sigo sin saber por qué, pero ya que lo hizo le agradezco profundamente (shunkumantapacha yupaychani) la oportunidad de haber aprendido tanto leyéndolo.
Con mi hermano Armando Muyulema hemos reflexionado mucho sobre el significado profundo de una expresión kichwa que se usa en varias comunidades del Ecuador cuando llegas de visita a una familia. Mikachiway decimos, es decir, ponme bajo tu encargo, ponme bajo tu cuidado. Ahora yo les digo Kay libruta, kay kamuta minkachipaychik. Pongan este libro bajo su encargo, bajo su cuidado.
Les decía que agradezco profundamente a Rosaleen haberme empujado a leer su libro. Bueno, ya que lo he leído espero haber provocado en ustedes el deseo de leerlo.

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Ayovi

La ruta del cimarrón. Reseña histórica de la presencia negra en Ecuador

El pasado viernes 28 de noviembre se presentó, en la librería Abya-Yala, el libro La ruta del cimarrón, de Antonio Ayoví. En el evento participaron Alejandro Bolaños, Antonio Ayoví y José Juncosa, director de Abya-Yala, quien hizo un comentario del libro que compartimos a continuación.

El antropólogo Jonathan Friedman afirma que, en realidad, cuando hablamos del pasado nos referimos inevitablemente al presente. En efecto, cuando hacemos memoria intentamos modelar el presente y lo hacemos en base a objetivos situados en el aquí y ahora. Un historiador, todo historiador, quiera o no, traerá pasados que golpean las puertas del presente.
Por ejemplo, cuando los blancos europeos se aferraron al legado de los griegos, lo hicieron para reafirmarse a sí mismos en base a la negación y el rechazo del enorme legado cultural y filosófico de los pueblos islámicos que los amenazaban en las fronteras del Este Europeo. La amenaza islámica no fue tan solo militar sino también cultural, religiosa y epistémica y aquella operación europea fue tan eficaz que perdura aún hoy la puesta en escena del mundo islámico (también africano) como el distinto, el Otro absoluto y percibido emocionalmente como el mayor peligro para la integridad de la identidad eurocéntrica.

Aferrarse a la tradición griega fue una operación mediante la cual Europa mutiló su pasado al no reconocer como suyo otros legados. Aquel pasado, que nos persigue todavía hoy, soporta un presente de negación, de extirpación violenta de lo propio pues el islam, el mundo árabe nos atraviesa y nos constituye. Aquella operación violenta arrancó de nosotros ese legado y es la base hoy un presente de cierre de fronteras, exclusión, y genocidio (como lo ocurrido en Gaza).
Esa operación cultural y cognitiva se extendió luego a los pueblos africanos, a la negación de su legado civilizatorio que atraviesa los siglos e hizo posible en muchos sentidos la civilización europea.
Antonio Ayoví Nazareno, en su libro, también recurre al pasado, pero con objetivos diferentes. Me pregunto qué quiere hacer en el presente con ese pasado, qué quiere lograr con él al ponerlo en escena frente a nosotros. Estoy seguro de que sus intenciones no son las mismas de las de aquel intento europeo de reafirmación mediante la negación de otros. Veo en sus líneas una intención de traer el pasado como una reafirmación y reclamo en el presente en los siguientes términos:
En primer lugar, se entiende, entre líneas, que la esclavitud explica el presente de desigualdad general en el Ecuador y en América Latina y que ella ha generado un orden de acumulación todavía vigente. Los trazos de aquella esclavitud se evidencian en el actual y todavía vigente orden de desigualdad que se acentúa y que no logramos revertir. Frente a ello, la memoria del pueblo libre de Esmeraldas a través de la articulación de las comunidades cimarronas de Esmeraldas constituye la expresión del deseo de libertad, dignidad e igualdad en el presente, aún pendientes. Aquel deseo no se expresa en la realidad de hoy.
En segundo lugar, la memoria de las contribuciones del pueblo negro a la economía y al comercio del Ecuador, a las luchas independentistas y republicanas, a su participación en los conflictos históricos entre conservadores y liberales en los cuales fueron usados como carne de cañón, trae al presente la enorme capacidad de adaptación y versatilidad del pueblo negro para integrarse, reconocerse, articularse entre sí y aportar con trabajo y creatividad a los diversos aspectos de la vida nacional. Esta memoria hace patente en el ahora la enorme desproporción entre ese legado y un marco actual y vigente de desigualdad y marginación.

Avanzado el libro, el autor traza un panorama de la Negritud sumamente pertinente al verla como movimiento y expresión existencial que va de lo cultural a lo político a la vez que evidencia, en el desarrollo histórico y discusiones que le dieron forma, las tensiones y falta de continuidad entre luchas culturales, luchas raciales y luchas sociales. Reafirma, además, que la Negritud es la “expresión permanente del alma negra”. No se trata entonces de una fase a superar de la conciencia sino una realidad vigente tal como lo afirma Lilyan Kesteloot: “En este sentido el alma negra pertenece a todos los tiempos y no puede ser superada, como lo han pretendido Sartre y sus seguidores”. Su libro, entonces, trae al presente el grito por una Negritud con poder y agencialidad para disputar hoy sentidos culturales, sociales, económicos y políticos.
¿Y nosotros, los blancos y mestizos de hoy, en qué lugar del libro estamos? ¿Cómo nos situamos respecto a esa memoria? En efecto, los blancos y mestizos solemos complacernos en leer obras como estas como si no tuvieran que ver con nosotros o porque se refieren al pasado o porque hablan de otros a quienes no consideramos ‘nosotros’ y a los, en último caso, hay que apoyar y comprender.
No es un asunto de condescendencia. Se trata de redefinir esa identidad difusa y resbalosa que constituye el mundo blanco y mestizo. Desde esta otra lectura, la obra nos remite a un pasado que explica nuestros privilegios del presente y el mayor acceso a mejores oportunidades por no ser los sujetos blancos y mestizos sujetos racializados (o tal vez no tan racializados). Las exclusiones y desigualdades que vivimos desde estas posiciones seguramente no son las mismas que viven los niños y niñas, los hombres y mujeres, ancianos y ancianas afroamericanas. La obra reclama a los blancos mestizos a no vernos como sujetos ajenos a la situación respecto al pueblo negro: su situación tanto del pasado como del presente nos concierne, nos atraviesa, nos implica, nos define, nos constituye desde un lugar social diverso. Ese pasado, también nos habla a nosotros en nuestro presente.
Finalmente, la Negritud, esa ‘alma de todos los tiempos’, es también una fuerza incluyente y abarcadora porque, atraviesa de muy diversas maneras el alma de todos los pueblos que comparten el Ecuador. El legado de la Negritud nos envuelve a todos y todas desde distintas posiciones estructurales sin menoscabo de la plenitud y la potencia que caracteriza la negritud de los pueblos afroamericanos. Está en nosotros, viva y latente, y reclama de cada uno respuestas muy específicas y puntuales.
Los blancos y mestizos nos hemos negado y privado del legado de la Negritud no sin daños e impactos profundos. Esa privación fue una suerte de mutilación que menoscabó capacidades de imaginar otras formas de relacionarnos, pensar, producir, compartir, de vislumbrar otros mundos… Recuperar esa alma nos hará personas más completas y comunidades más vivas.
La invitación no escrita y latente de esta obra, de escritura ágil al mismo tiempo que densa y rigurosa, consiste en que allí donde la esclavitud ha tejido el presente, una sociedad sin conciencia de la Negritud que le concierne es una sociedad que se hiere a sí misma.

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boletin salesiano

Los cincuenta años de Abya-Yala y el eco en la prensa nacional

Diario La Hora, revista Vistazo, Mundo Diners, diario El Universo se hicieron eco del aniversario número 50 de editorial Abya-Yala. La noticia también se publicó en el Boletín Salesiano (salesianos.org.ec) y, por su parte, Radio Quito le dedicó su espacio de entrevistas a conversar con José Juncosa, director de este proyecto editorial.
Compartimos con lectores, autores, amigos y amigas de la casa, algunas de las reseñas publicadas sobre nuestra vida institucional, agradeciéndole a la prensa y sus periodistas en la difusión de nuestra historia y propósitos. Compartimos la alegría de que se difunda nuestro trabajo y de ser un aporte y una semilla para la difusión cultural en el país y en la región.

https://whttps://www.lahora.com.ec/sociedad/editorial-abya-yala-50-anos-de-visibilizar-la-interculturalidad-y-la-diversidad-20251028-0054.html

https://www.eluniverso.com/opinion/columnistas/cincuenta-anos-nota

https://www.facebook.com/100063545714410/videos/1150509193881959

https://www.vistazo.com/estilo-de-vida/cultura/2025-11-13-editorial-abya-yala-50-anos-convirtio-ventana-cultura-indigena-JE10416960

https://www.eluniverso.com/opinion/columnistas/cincuenta-anos-nota/ww.facebook.com/100063545714410/videos/1150509193881959

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Raquel Antun

El canto de la capirona: Raquel Antún en los 50 años de Abya-Yala

En la conmemoración de los 50 años de Abya-Yala, Raquel Antún, poeta shuar, compartió con el auditorio su sentir por la editorial y regaló un canto shuar, un anent, como agradecimiento al trabajo y una metáfora de un árbol grande que cobija a los pueblos. Compartimos sus palabras en este espacio.

Queridos amigos y amigas,
Es para mí un honor y una alegría profunda estar hoy aquí celebrando la vida de Editorial Abya-Yala.
Como mujer shuar, como escritora, poetisa y defensora de la Madre Tierra Nunkui he recibido esta invitación con gratitud porque esta casa editorial ha sido parte de mi propio camino y del despertar de nuestras voces amazónicas.
Abya-Yala, “tierra en plena madurez”, nació con una visión admirable: abrir espacio a las culturas, a las lenguas y a las epistemologías de los pueblos originarios. En sus inicios publicó la serie Mundo Shuar, un gesto que dio visibilidad a nuestras historias, a nuestros procesos educativos y a nuestra manera de comprender el mundo desde la selva.
Esa apertura permitió que los saberes amazónicos dialogaran con otros mundos de pensamiento, sin perder su raíz. La epistemología de los pueblos amazónicos nos enseña que conocer no es dominar, sino relacionarse. Que aprender a escuchar el río, el canto del ave, el consejo de los mayores y el lenguaje de los sueños.
Cuando era muy joven, tuve el privilegio de que Abya-Yala publicara el libro Tsentsak, la experiencia shamánica en el pueblo shuar, del cual soy coautora. Ese libro no fue solo una investigación, sino una semilla: la prueba de que la palabra shuar podía entrar en los espacios del libro sin perder su espíritu. Por eso, hoy mi agradecimiento es también personal.
Abya-Yala ha sido un puente entre la selva y el mundo, entre la oralidad y la palabra escrita, entre la memoria y el futuro.
Que este aniversario celebre no solo su historia editorial, sino la vida misma de los pueblos que le dieron sentido,
¡Felicidades, Abya-Yala!
Y que la palabra siga viva, volando libre como el canto de los pueblos que guardan la memoria de nuestros abuelos y abuelas.
Y a nombre de todos los pueblos amazónicos quiero dedicarles un anent en honor a Abya-Yala,
Yuminsajrume

Kapiruna
Kapiruna nuachitjai
Kapiruna nuachitjai
Tuna chamchis persachmin
yakikintiu weakunau
Nasesejai weakuna
Nasesejai weakuna
Sususu umpumtinia
Kashishinki sasmajai
Wawa apawatau
Wawa apawata
Surim, surim jatipiu
Tikich shuartirmesha
Tuwa tuwa kajtirpa
Nuka winia shuaraja
Tikich shuartirmesha
Tikich shuartirmesha
Pachia pachia kajtirpa
Tukumantu kantiarjai
Nakunuma kenkiarja
Wawa apawata
Ya winia aujmatranka
Winia aujmatranka
Wantsanmanke ekenkiajai
Nakinmanke ekenkiaja

Wawa apawata

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Gioconda

Abya-Yala, una cartografía del pensamiento crítico latinoamericano: Gioconda Herrera

El pasado jueves, en el acto de conmemoración de los 50 años de Abya-Yala, la doctora Gioconda Herrera, directora de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, sede Ecuador, FLACSO, en representación de las instituciones que coeditan con nosotros, hizo una reseña que resulta fundamental para entender la importancia del proyecto editorial Abya-Yala. Compartimos su discurso y agradecemos su presencia.

Es un verdadero honor para FLACSO Ecuador acompañar esta celebración de los 50 años de Abya-Yala, una casa editorial que ha sido, y sigue siendo, un referente fundamental para las ciencias sociales ecuatorianas, para la antropología y la historia amazónicas y andinas, para el conocimiento y el dialogo de saberes entre los pueblos de nuestro continente.
Cincuenta años de vida institucional para una editorial en Ecuador y en el mundo actual global, digitalizado, veloz, incierto… No es poca cosa, por eso quiero empezar felicitando efusivamente el trabajo visionario de sus fundadores, recordar con afecto al padre Juan Botasso y su rol fundamental en la fundacion y sostenimiento de esta editorial intercultural en su esencia, y también a todas las personas que con su trabajo tesonero, cotidiano y en el día día a día han sostenido y sostienen este proyecto intercultural ecuatoriano.
Hoy celebramos medio siglo de compromiso con la palabra, con la voz de los pueblos indigenas y afrodescendientes, con la necesidad de legitimar la pluralidad de formar de ser, de saber y de conocer. La Editorial Abya-Yala, nacida del sueño y la tenacidad del Padre Juan Bottasso, nos enseñó que publicar podia ser una plataforma de diálogo intercultural, que debía acercar el conocimiento académico a las comunidades y pueblos, y, al mismo tiempo, incluir sus saberes en el ámbito universitario. Desde su nombre, Abya-Yala nos recuerda que la historia, la antropología y las ciencias sociales solo tienen sentido cuando escuchan las voces de la tierra viva, de sus comunidades, de quienes fueron silenciados por siglos. A través de Abya-Yala se rescataron testimonios, historias locales y memorias orales de pueblos amazónicos, andinos y afrodescendientes que han contribuido a redefinir la identidad ecuatoriana como plurinacional y a construir una memoria nacional diversa.

Además, desde su vasta producción editorial Abya-Yala impulsó a nuevas generaciones de antropólogos, historiadores y educadores interculturales y linguistas en toda América Latina, tejiendo redes editoriales con universidades y centros de investigación de América Latina y Europa, convirtiendo la editorial en un referente continental. FLACSO Ecuador ha tenido el privilegio de ser parte de estas redes y coeditar desde el año 1990 junto a ABYA YALA alrededor de 140 libros entre 1990 y 2025 (incluido De la sublevación a la participación: las mujeres en la historia del Ecuador siglos XVIII-XX, compilación coordinada por Ana María Goetschel y que se presenta la próxima semana). De los 574 libros producidos por FLACSO Ecuador desde 1980 el 24,39 % lo ha hecho con ABYA YALA.

Durante cinco décadas, Abya-Yala ha acompañado y documentado los grandes debates de la antropología ecuatoriana y latinoamericana, publicando obras pioneras en muchos campos. Su catálogo es, en sí mismo, una cartografía del pensamiento crítico andino y latinoamericano: en sus páginas conviven los estudios etnográficos con la teoría social, las voces académicas con las comunitarias, los saberes locales con las epistemologías globales.
Gracias a su labor sostenida, se consolidaron líneas de investigación esenciales para comprender el Ecuador contemporáneo: la relación entre territorio y cultura, las dinámicas del Estado y los movimientos sociales, las formas de resistencia y de construcción de conocimiento desde los pueblos. Abya-Yala abrió las puertas a las epistemologías indígenas, afrodescendientes y populares, contribuyendo a redefinir los horizontes mismos de las ciencias sociales en la región.
Pero lo más notable es que la editorial ha mantenido su coherencia ética y su compromiso intelectual en tiempos de grandes transformaciones. En un mundo cada vez más dominado por la lógica del mercado editorial global y la sobreproducción digital de información, Abya-Yala ha preservado el valor del libro como artefacto de pensamiento, como espacio de encuentro entre generaciones y como forma de memoria.
En sociedades marcadas por la digitalización acelerada y la precarización del conocimiento, la tarea de editoriales como Abya-Yala es más relevante que nunca: nos ha permitido sostener espacios de reflexión profunda y pausada, de diálogo intercultural, de producción rigurosa y de compromiso con la transformación social.
Por eso, este aniversario no solo celebra un pasado fecundo, sino que también proyecta un futuro. Un futuro donde las ciencias sociales y las humanidades sigan hablando desde nuestras realidades y no únicamente sobre ellas. Nombrar desde aquí, desde nuestras lenguas, nuestros territorios y nuestras historias, fue el primer gesto de descolonización del saber que la editorial asumió como principio que ha alimentado a lo largo de todos estos años.
Hoy rendimos homenaje a una obra colectiva que, con cada libro, ha tejido puentes entre la academia y la vida, entre la palabra escrita y la voz de los pueblos. Felicidades, Abya-Yala, por seguir siendo, después de cinco décadas, una tierra viva de pensamiento, de encuentros interculturales y de humanidad.
Muchas gracias.

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50 años de Abya-Yala: un festejo a la historia, al libro, a las raíces y a la academia

El jueves 13 de noviembre se celebraron los cincuenta años de Editorial Abya-Yala. El acto, que tuvo la Biblioteca Nacional como escenario, contó con la presencia de autoridades de la Universidad Politécnica Salesiana así como de otras universidades del Ecuador, además de autoras y autores invitados, coeditores, colaboradores de la casa editorial, organizaciones no gubernamentales y representantes de los movimientos indígenas y afrodescendientes.
Con un emotivo video realizado por Audiovisuales Don Bosco se recordó el nacimiento de la editorial y a la persona del padre Juan Bottasso, misionero salesiano, cuyo recuerdo sigue animando a quienes hoy están a cargo de Abya-Yala.
José Juncosa, como Director de la editorial, narró los inicios de este proyecto cultural y la importancia que ha tenido en la defensa de la palabra, de encuentro entre pueblos, culturas y saberes. Luego de sus palabras intervino el rector de la Universidad Politécnica Salesiana, p. Juan Cárdenas, quien puso énfasis en la importancia de los misioneros en el trabajo educativo y cultural que dio nacimiento a Abya-Yala y animó a la editorial a continuar con la misión de apoyar a la academia a través de sus publicaciones.
La nota artística de la noche la puso el taller La Bola, cuarteto que trabaja con instrumentos prehispánicos originales, junto con otros sonidos étnicos y contemporáneos propios del género denominado “Audaz urbano”. Los hermanos Ada, Nicolás y Miguel Oquendo Pozo y Germán Mora brindaron una experiencia sonora original y cálida al evento.
Por parte de autores de Abya-Yala participaron Phillipe Descolá, ,conocido antropólogo autor de La Selva Culta, quien, desde la distancia, envió saludos y reconocimientos a Abya-Yala por su labor y Raquel Antún, poeta shuar, quien luego de sus palabras se presentó al público con un canto shuar inspirado en la capirona, un enorme árbol de la selva y habló de la importancia de tender puentes entre culturas.
Gioconda Herrera, directora de la Facultad Latinoamérica de Ciencias Sociales, FLACSO, habló en representación de los coeditores y recordó que FLACSO y Abya-Yala tienen una fructífera alianza desde 1990 y que 140 títulos llevan ambos sellos editoriales. Herrera se refirió a Abya-Yala como un referente en las publicaciones académicas en el país. El catálogo editorial de Abya-Yala es una verdadera cartografía de los estudios sociales de la región.
Para finalizar, Alberto Acosta, autor y amigo de la casa, invitó a un brindis no sin antes dar unas palabras de agradecimiento a la editorial , recordar al p. Bottasso e invitar a seguir una línea de coherencia y preocupación por la realidad nacional
Al acto acudieron más de 200 personas para brindar y reconocer el trabajo de medio siglo al servicio de los pueblos a través de las publicaciones.
En el evento se expusieron portadas de libros y también objetos históricos, libros antiguos y una instalación para el disfrute del público.
La exposición de libros antiguos permanecerá en la Biblioteca Nacional hasta fin de mes.

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Sobre Mons. Leonidas Proaño, una lectura siempre necesaria

Tras las huellas de Leonidas Proaño. Su trayectoria pastoral en la Diócesis de Riobamba, Ecuador, de Maurice Sheith Oluoch Awiti, se publicó en 2024. Compartimos el comentario de José Juncosa, Director de Abya-Yala, realizado durante el lanzamiento (5 de febrero de 2025). Una lectura siempre actual y necesaria.

La obra de Maurice Oluoch Awiti es, a mi modo de ver, muy original por dos motivos: Primero, porque su hipótesis central coloca la trayectoria de Monseñor Proaño y su aporte más allá del imperativo de aggiornamiento de la Iglesia. Así, establece una crítica histórica a un cierto modo de recepción del Concilio Vaticano II en tanto actualización sin transformaciones reales y profundas. Dice textualmente: “La opción pastoral-eclesiológica de Proaño iluminada por el Concilio implica una transformación eclesial y social que marca su ministerio episcopal; esa opción es fruto de una antropología teológica y una eclesiología propia que va más allá del concepto de aggiornamento”. ¿Qué supone el aggiornamento? Actualización, renovación, estar a tono con los tiempos. Descuida el origen de estos cambios”. El aggiornamento pone al centro la mirada que la Iglesia tiene de sí misma y prioriza recuperar su vigencia en términos de ajuste o actualización casi siempre epidérmica, de forma y no de fondo, sin hacer pie en opciones fundamentales desde las cuales orientar verdaderas transformaciones. Una opción pastoral-eclesiológica fuente de verdaderas transformaciones fue, sin duda, la opción por los indígenas, por las comunidades indígenas. Ese lugar marcó en Mons. Proaño una posibilidad de transformación para la Iglesia; y para sí mismo, una forma de ser y estar al precio de renunciar a otras posibilidades más convencionales y de la repetición de fórmulas ideológicas, teológicas o recetas pastorales.

Su opción profunda por los indígenas, hizo de Proaño todo menos un personaje repetitivo. La repetición ocurre cuando se ablandan las opciones de fondo, se ha perdido contacto con la realidad y nos aferramos a lo conocido para bloquear la inseguridad que genera la incertidumbre. El aggiornamiento ahoga la novedad e instaura la repetición y ello no ha dejado de ocurrir con la Iglesia desde el Concilio hasta nuestros días debido, entre otros factores, al ejercicio del autoritarismo doctrinal del cual fue víctima Monseñor Proaño.

El segundo motivo de la originalidad de la obra de Maurice es el siguiente: reconstruye y visibiliza el legado crítico de Monseñor Proaño desde la riqueza histórica de su práctica pastoral, variada y diferenciada a lo largo del tiempo, coherente y consistente, es verdad, pero atravesada también por la autocrítica, la evaluación continua y sujeta a una permanente transformación de sí mismo conforme crecía la conciencia teológica de la mano de su praxis pastoral.

A esta imagen se suman otros rasgos que vienen de nuestros recuerdos compartidos con aquellos que tuvieron el privilegio de conocer a Mons. Proaño. En lo personal, lo he conocido muy poco y las pocas veces que interactué con él quedé con la impresión de una persona serenamente reflexiva a pesar de los escenarios adversos y violentos que se abatieron sobre su persona desde dentro y fuera de la Iglesia.

La obra de Maurice deja ver un Proaño consciente de sus fracasos, de las cosas que no funcionaron ni prosperaron como, por ejemplo, su proyecto de formación de los ministerios indígenas y del seminario indígena, una meta todavía hoy pendiente de resolver en casi todas las experiencias de pastoral indígena del Ecuador. Podemos ver hoy, a la distancia y desde una perspectiva histórica más larga, que la propuesta de Proaño para constituir una Iglesia indígena en realidad no ha prosperado del todo a pesar de todo lo hecho y realizado. Lo siento así aún a riesgo de ser injusto con muchas realidades. Sabemos que la realidad eclesial es mucho más rica y potente de lo que somos capaces de observar. De todas maneras, la Iglesia indígena como proyecto, no solo en su dimensión de iglesia autóctona sino también de iglesia autónoma, es un horizonte a retomar desde la reconexión y la empatía eclesial con esa causa. Por lo tanto, la obra de Maurice no solo activa la memoria; también coloca al frente el desafío pendiente de la Iglesia indígena.

Desde esa memoria, y debido también a que el autor es keniano poniendo en escena el rol de la negritud en estos desafíos, aprovecho para expresar mi admiración por las Iglesias afroamericanas de Estados Unidos en un punto que se conecta con la visión de Monseñor Proaño. Esas iglesias desde por lo menos los años 1700, se vincularon con la vida de los esclavos negros y animaron a los abolicionistas y a los defensores de los derechos civiles para constituirse en espacios para imaginar y reclamar comunitariamente cambios y transformaciones en toda la sociedad.

Esas iglesias fueron y son, aún hoy, espacios conversacionales de articulación entre experiencias individuales y prácticas colectivas antirracistas. Nos cuenta la activista negra Patricia Hill Collins que, en los encuentros sabatinos, las mujeres, sobre todo las mujeres, compartían sus estrategias individuales de resistencia y confrontación exitosa respecto a las prácticas racistas de su vida cotidiana para convertirlas en estrategias colectivas exitosas en el tiempo y el espacio. No fueron ni son Iglesias para negros, con rostros y voces negras. Fueron, en el sentido más pleno de la palabra, Iglesias negras en el más pleno sentido de la palabrra, con sus propias agencias, ministros, tiempos, discursos, estéticas, teologías, intensamente articuladas con la vida y las dificultades del pueblo negro. La visión de Proaño, nos recuerda ese reto pendiente respecto a la iglesia indígena y las iglesias afrodescendientes en nuestros contextos. Aquellas iglesias negras y su legado son constitutivos de posibles nuevas realidades para América Latina.

Finalmente, el Monseñor Proaño que toma forma a lo largo de la obra es todo menos un personaje estático, aferrado a certezas e inmune a los contextos. Ese retrato, por decirlo de alguna forma, crece y se transforma a la par que es más compleja su lectura de la realidad; crítico con sus propias propuestas cuando se da cuenta de que no funcionan, en búsqueda permanente de hacer crecer desde la fuerza de la comunidad las iniciativas eclesiales, pastorales, educativas y sociales. Evidenciar esta imagen multifacética, rica y dinámica, serenamente radical de Mons. Proaño es uno de los logros de Maurice. Esa imagen anima nuestra esperanza y fortalece el compromiso para optar de manera clara por los pueblos indígenas y afrodescendientes.

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La mesa colonial quiteña: ¡buen provecho con su lectura!

El pasado 8 de octubre, en el Museo de las Conceptas, en Cuenca, se presentó el libro La Mesa Colonial en la Audiencia de Quito, Cocina y vida cotidiana en los Andes del siglo XVIII, del historiador Juan Martínez Borrero. En el acto intervino Diego Jaramillo Paredes. Les invitamos a leer su texto y compartir esta peculiar mesa viajando a través del tiempo y degustando sus platillos. !Buen apetito!

Hay libros que se leen con la razón, otros con el sentimiento y el corazón y, pocos, muy
pocos con el gusto y más precisamente con el paladar; este es un libro que en cada página nos hace “agüita la boca”.
Pienso que en los buenos libros, como en tantas otras cosas de la vida, lo sustancial está entre líneas, en el entrever que el texto despliega y en este caso, más allá de las conocidas realidades de sociedad colonial claramente estratificada y clasista, se deja ver la compleja red de relaciones reales y simbólicas que se generan a partir de la alimentación y todo el proceso que ella implica; y, además mostrarnos a la alimentación como una realidad viva y cambiante que, a través de algunos alimentos, articula a la sociedad de la época. Esta es, sin duda, una de las riquezas de este libro. Pero la otra riqueza está en la multiplicidad de miradas que lo constituyen y que solo puede hacerlo alguien como Juan, que tiene una rigurosa formación en Investigación, Historia, en Cultura Popular, Arte, Artesanías y que le ha permitido, en este libro, una mirada microscópica a la vida cotidiana en la Real Audiencia de Quito.
“Nuestro enfoque, señala el autor, se centra en la interacción entre las tradiciones indígenas, españolas y africanas y cómo estas contribuyeron a la formación de una cocina mestiza única”.
Llama la atención la amplitud de fuentes utilizadas para la investigación: testimonios de la época, recetas, viajeros, informes científicos, etc., pero sobre todo la creativa recurrencia a fuentes no convencionales, sobre todo a las imágenes contenidas en pinturas y registros de la época. Juan Martínez, a través de trece capítulos y un anexo, digámoslo en términos culinarios: a través de una comida de trece tiempos y una yapa, nos hace un extenso y maravilloso recorrido por la alimentación en los territorios coloniales andinos en el siglo XVIII, entendiéndose por estos territorios el espacio continuo entre el Pacífico y la Amazonía, incluyendo las áreas tropicales al este y al oeste y los valles montanos, subtropicales y elevados. Pero no es solo un viaje a través de olores y sabores, sino también por las cualidades nutricionales y curativas de los alimentos, de sus formas de prepararlos y servirlos, de los utensilios utilizados y en algunos casos de las formas en que estos se fabrican.
En este apasionante viaje, descubrimos que hay vínculos alimenticios y prácticas vinculados a su producción y consumo que conectan esta parte de América: frutas, bebidas de maíz, yuca y caña. Prácticas indígenas propias como las introducidas por la colonización, que terminan produciendo un importante intercambio de saberes que produce una realidad culinaria única.
Los tiempos de esta comida se refieren a las frutas, mostrándonos su abundancia y variedad, los productos agrícolas, las bebidas refrescantes y las alcohólicas, la carne, los condimentos, los utensilios, los espacios femeninos de poder y negociación, una participación en un banquete imaginario, la alimentación indígena en las montañas y la selva, la comida en los viajes, el lenguaje de la alimentación; y, si todo esto fuera poco, nos regala una yapa: los animales silvestres en el plato que incluye sus nombres científicos y comunes, sus usos, su distribución territorial y sus referencias bibliográficas. Con referencia a las bebidas refrescantes y alcohólicas y su relación con los humores que ya se lo planteaba 400 años antes de Cristo, vale un pequeño paréntesis: un amigo de la casa de mis padres, hombre inteligente y que gustaba del licor, no hacía esta distinción y más bien la contradecía con mucha gracia y no menos interés cuando decía: que rico que es el trago, ello mismo es fresco, ello mismo es cálido. De estos capítulos, uno particularmente deliciosos es aquel del banquete imaginario que a mediados del siglo XVIII brinda doña Margarita Carrión y Merodio, viuda del Marqués de Miraflores, para anunciar el compromiso de su hermano con la joven riobambeña María Josefa de Velasco y Vallejo, pues constituye un cuento corto que retrata de cuerpo entero una parte de la vida cotidiana de la oligarquía de la época: sus lujos reflejados en la comida y bebida, los utensilios, los vestidos, joyas, chismes, miedos, etc. etc. Al leerlo recordé las recetas que se preparaban en la casa de doña Hortensia Mata con motivo de la venida a Cuenca del presidente García Moreno y que están recogidas en el libro de Eulalia Vintimilla sobre la Cocina Cuencana. En fin, este libro nos plantea que la alimentación en la Real Audiencia de Quito en el siglo XVIII a más de ser un factor fundamental de la vida cotidiana, de haber creado una cocina mestiza única, nos muestra que los límites sociales en la vida diaria no están tan clara y marcadamente definidos como en la vida pública y que expresa la complejidad de la estructura social y cultural de ese período. Siguiendo al autor, mencionemos algunas de las conclusiones de su investigación: -La riqueza y la diversidad alimentaria atribuida a la enorme variedad de productos por diversidades geográficas y climas, a los mercados y redes de intercambio y las características de la agricultura indígena. – El intercambio cultural y adaptación, esto es la integración y adaptación de productos y técnicas indígenas y europeas. Este mestizaje culinario al tiempo que enriqueció la gastronomía local, fortaleció la identidad cultural. – La existencia de espacios femeninos, la cocina a más de ser el espacio de preparación de alimentos, era el ámbito de negociación y poder femenino. “A través de su control sobre la alimentación, las mujeres podían gestionar relaciones sociales y económicas, resolver conflictos y establecer su posición dentro del hogar y la comunidad. Este poder se manifiesta en la selección de ingredientes, la organización de banquetes, y la administración de recursos domésticos”. Este rol femenino en la alimentación se extendía a la transmisión de conocimientos y preservación de tradiciones, contribuyendo a la construcción y transmisión del patrimonio cultural. Esto no se limitaba al ámbito doméstico familiar, sino también a los monasterios de monjas que se convirtieron en espacios de producción y comercio además de su función religiosa. Finalmente, este conocimiento de la alimentación en la Real Audiencia de Quito, nos deja una lección importante. Cuando estamos invadidos por los productos alimenticios generados por las grandes empresas nacionales y transnacionales con todas las consecuencias en la salud, en la vida social y en la cultura, es importante mirar a lo que ocurría en esa época de nuestra historia para volver a una alimentación saludable, a la medicina tradicional y las posibilidades reales de una soberanía alimentaria. Solo hace falta mirar a nuestro famoso locro de papas, esa sopa de origen indígena valorada por todas las clases sociales, que con el tiempo ha cedido paso a esas chatarras alimenticias llamadas salchipapas y papipollos que inundan nuestras ciudades. Leyendo el libro vuelvo a pensar y confirmo que, en el doble sentido que esta frase encierra, la salud está por los suelos. Gracias Juan por convidarnos esta delicia y a ustedes amigos y amigas que nos acompañan, no tengo sino que decirles buen provecho.

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Una visita marcada por la hospitalidad y el interés por el trabajo de Abya-Yala

En el marco de la visita del Rector Mayor de la comunidad Salesiana, Fabio Attard, sucesor de Don Bosco, la delegación que lo acompañó visitó la Librería Abya-Yala el pasado 13 de septiembre.
En una reunión más bien informal, José Juncosa, director de Abya-Yala, dio la bienvenida y comentó que la editorial está cumpliendo 50 años de vida. Como obsequio se entregaron tres títulos recientes que dan cuenta de la línea editorial de Abya-Yala: Como piensan los bosques de Eduardo Kohn, un libro a propósito de la defensa de la Casa Común de la que habla el papa Francisco; Sobre la razón, de Chuwudi Eze, un pensador de origen africano; y el último número (69) de Pueblos Indígenas y Educación coeditado con la UNAM de México,
Además, se entregó a los asistentes una mocawa de la que parte el isotipo de la editorial, como muestra de hospitalidad. La mocawa representa la conservación y respeto al patrimonio e identidad de los pueblos. Los integrantes de la delegación mostraron su interés y aprecio por el trabajo de Abya-Yala, la editorial que está al servicio de los pueblos.

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El último vuelo de la mariposa en Quito y Cuenca

El libro de Julián Estrella se presentó en Quito el pasado 11 de septiembre y se presenta en Cuenca el miércoles 17 de septiembre. Cecilia Chérrez, del Instituto de Estudios Ecologistas del Tercer Mundo, nos comparte el comentario de la obra que fue leída el día de la presentación:

El libro El último vuelo de la Mariposa, de Julián Estrella, inicia con el llamado de una feminista ecuatoriana a ser las alas que causen la tormenta.

El análisis planteado en el libro deja claro que la tormenta a enfrentar es el sistema de devastación dominante, provocada por un productivismo y consumo exacerbados así como la generación de desechos, muchos de ellos tóxicos, que rebasan la capacidad de asimilación de los ecosistemas; y además, enfrentar las relaciones basadas en la subordinación y violencia contra las mujeres, que somos la mitad de la humanidad.

Es que Julián Estrella viene de Cuenca, una ciudad intensamente movilizada en favor del agua que recibe del páramo de Kimsacocha, porque oficialmente se insiste en dar luz verde a la fase de explotación del proyecto minero Loma Larga, que provocará la disminución de caudales y una grave contaminación con metales pesados, entre ellos arsénico. Esto se pretende consumar desconociendo los estudios de instituciones como ETAPA, que alerta sobre este peligro, y las tres consultas populares vinculantes (de 2011, 2019 y 2021) en las que Victoria de Portete, Girón y Cuenca, se pronunciaron abrumadoramente porque no se dé minería en fuentes de agua.

Este 16 de septiembre en Cuenca habrá una marcha en la que participarán sectores sociales de Cuenca, Azuay y el país, que ven reflejadas sus propias preocupaciones sobre los impactos de la fiebre minera en los páramos y los bosques; la contaminación del agua; la afectación a la producción agrícola y pecuaria en muchas zonas; la posibilidad de catástrofes por posibles roturas de relaveras con desechos mineros. En otras palabras, quedarán daños a perpetuidad en la naturaleza y en la vida de la gente.

Estas arbitrariedades no son casuales. Responden a la lógica de sacrificar territorios y comunidades en nombre del desarrollo, al poner los derechos del inversionista sobre los derechos humanos, de los pueblos y la naturaleza.

El autor plantea un cambio de paradigma en el que confluyan los aportes del ecologismo y del feminismo. Para ello, toma por ejemplo aportes teóricos como los de Francois D’Eaubonne, una de las impulsoras del ecofeminismo, que señala que “la sobreexplotación de los ecosistemas y sus funciones se basa en los mismos fundamentos culturales y socio-económicos que subordinan a las mujeres…”.

Aquí, cabe mencionar la situación que viven las mujeres jornaleras en plantaciones bananeras o moradoras en zonas aledañas, permanentemente expuestas a fumigaciones aéreas. O las que trabajan en empacadoras de mariscos y pescado con temperaturas muy bajas. Las que han sido y están siendo desplazadas de sus espacios de vida por la imposición de proyectos mineros. Aquellas que son forzadas a convivir con ríos convertidos en vertederos de desechos de las instalaciones petroleras en la Amazonía. Las que trabajan en florícolas -expuestas rutinariamente a agrotóxicos -. O las que debido a estos escenarios sufren abortos no deseados, o deben cuidar, sin apoyo público, a niñas/niños nacidos con distintas malformaciones o son víctimas de cáncer y otras enfermedades catastróficas.

Por qué y para qué producimos lo que producimos? Cómo se toman las decisiones que profundizan este modelo productivista y de intensidad metabólica desbordada? Son preguntas que se plantean en el libro.

Y hay razón en esto, porque viendo cómo se toman las decisiones, una diría que la democracia está en extinción, parafraseando una consigna de la lucha ecologista cuando se cometió fraude para impedir la consulta popular por el Yasuní en 2014.

Si solo se toma en cuenta lo relacionado con los Tratados de Libre Comercio, casi convertidos en columna principal de la política económica nacional, estos son negociados en condiciones de reserva, sin una evaluación previa de los impactos en derechos humanos, como recomiendan varios Relatores Especiales de Naciones Unidas, ni permitir que las organizaciones sociales accedan a información sobre lo que se está negociando, lo que impide que haya un debate público sobre sus implicaciones.

El hecho es que una parte de sus efectos tiene que ver con la expansión en los territorios de las principales actividades de agroexportación (camarón, banano, flores, pesca), que vimos cómo impactan en la vida de las mujeres, sus familias y comunidades.

A la vez, se renuncia a proteger la pequeña producción, exponiéndola a competir con productos importados que generalmente son altamente subsidiados; y se flexibilizan las normas de control ambiental a los inversionistas – que llegan amparados en estos TLC, para poder demandar al Ecuador en tribunales de arbitraje-.

A lo largo del libro el autor analiza críticamente las políticas y prácticas extractivistas, patriarcales, coloniales, compartidas por izquierdas y derechas, así como las limitaciones a la posibilidad de comprender la vida en su complejidad a causa del binarismo político. Plantea por eso la necesidad de enfrentar esta realidad desde propuestas como el ecofeminismo, que construye nuevas dimensiones interdependientes que se potencian entre sí: la liberación de las mujeres y del mundo natural.

Esto tiene que ver, al menos, con alcanzar una vida sin violencias, la distribución equitativa de los cuidados, la eliminación de las múltiples formas de subordinación y exclusión económica y ante la ley, que demanda el feminismo; y desde el ecologismo: abrir condiciones para el post extractivismo, el respeto de los derechos humanos colectivos y de la naturaleza, la soberanía alimentaria, el fin de la impunidad corporativa, el derecho a defender la naturaleza y los territorios sin criminalización, el reconocimiento de la deuda ecológica que los países del Norte mantienen con los países del Sur.

Julián incluye un fragmento del Llamado Vital a la Conciencia redactado en 1977 por el escritor iroqués John Mohawk y refrendado por los Jefes de la Liga de las Seis Naciones (Haudenosaunee o Confederación Iroquesa), para la liberación de todo lo que sostiene la Red Sagrada de la Vida: el aire, las aguas, los árboles, … liberarles de la explotación y destrucción del Mundo Natural por parte de la cultura occidental.

Frente a esto, el autor abre un camino a recorrerse desde un ecofeminismo práctico y cotidiano, que apuesta por la transformación cultural desde la sensibilización, la educación, la acción directa, la no colaboración con el sistema que destruye la red sagrada de la vida… porque los medios crean el fin, porque lo personal es político.

Finalmente, me anima compartir con ustedes que ayer se presentó el libro Ficciones Climáticas 2226, una compilación de artículos escritos por jóvenes que proyectan un otro mundo posible en 200 años …. Una inesperada coincidencia en la que veo que ambos escenarios se conectan en un mismo propósito: el de garantizar a las próximas generaciones un otro mundo posible y que esto no podría ser posible sin la constelación de esfuerzos cotidianos, concretos, a los que nos convoca este libro del Julián Estrella que estamos presentando.

Ser capaces de muchos aleteos de mariposas para frenar a la tormenta. Seguir fortaleciendo los caminos abiertos en este país que ha votado en consultas populares tantas veces a favor de la naturaleza. Juntarnos en clave de tejer más comunidad, más organización social, más No Violencia Activa para defender la vida. Siempre contagiando esperanza.

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Filuni

Abya-Yala estará en la Feria del Libro Universitario en México en el stand de Ecuador

Del 26 al 31 de agosto de 2025 se celebra, en la Ciudad de México, una de las mayores ferias del libro universitario, la FILUNI. Este año, Abya-Yala estará presente en un stand compartido con otras editoriales universitarias, gracias al esfuerzo y apoyo de la Cámara Ecuatoriana del Libro.
En esta séptima edición de FILUNI, la Universidad de Chile será la invitada de honor, y nuestro país estará presente con la representación de seis sellos editoriales universitarios ecuatorianos, que mostrarán la riqueza y diversidad de la producción académica nacional:
Universidad San Francisco de Quito – USFQ Press
Editorial Abya Yala- Universidad Politécnica Salesiana
Universidad UTE – Editorial Universitaria UTE
Instituto de Altos Estudios Nacionales – IAEN
FLACSO Ecuador – Editorial FLACSO Ecuador
Universidad de Las Américas – UDLA Ediciones
El stand del Ecuador estará ubicado en el número 100, con un espacio de 27 m², donde se exhibirán más de 150 títulos y alrededor de 300 ejemplares, abarcando una amplia variedad temática: antropología, sociología, gastronomía, historia, filosofía, estudios políticos, lingüística, economía, relaciones internacionales, entre otras áreas del conocimiento.
En el marco de la feria, Abya-Yala presentará dos nuevos títulos, publicados en coedición con México:
Educación Intercultural desde Abya-Yala, edición coordinada por Christian Cruz, Diana Ávila. Verónica Luna y Sebastián Granda Merchán. Una obra resultado del trabajo colaborativo en el que participó un importante número de investigadores de diferentes contextos culturales, adscripciones institucionales y países, vinculados con proyectos educativos interculturales, alternativos y contrahegemónicos.
Resistencia indígena en Abya Yala, coordinada por Saul Velasco y Giovana Aldana,
En esta obra se presentan ejemplos en los que se encuentran principios de conexión y heterogeneidad, multiplicidad, ruptura significante y cartografía. Una obra que muestra la manera más creativa que tienen los pueblos indígenas para actuar defendiéndose desde diferentes lugares y contextos y con respuestas diversificadas. No propone una visión de victimización de las comunidades como actores creativos, resilientes y propositivos frente a la adversidad que se les impone en el sistema capitalista actual.
Ambos títulos hacen parte del catálogo de novedades con el que la Cámara Ecuatoriana del Libro dará a conocer las novedades producidas por las editoriales ecuatorianas y que pueden encontrarlo en este enlace:
https://drive.google.com/file/d/1lG-K7ZALXeZ6OGlf7K3gMlztuAg5xCUa/view

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