La sembraron hondo entre sueños que se leen y dolores sin descanso, en una tierra de montañas y memorias. Los que mandan la destinaron a la esclavitud, la servidumbre, la ignorancia y la tristeza. Su pueblo, nasa-misak, su herencia, la hicieron buscarse libre, rebelde hasta la rabia y alegre como la verdad de la palabra y el camino de la resistencia sabia, sincera, compartida y arraigada en Uma Kiwe.