Me gradué en la Universidad de Milán con una tesis sobre el asentamiento jesuita en la ciudad ambrosiana (Colegio de Brera) en la segunda mitad del siglo XVI (tutora Elena Brambilla), una investigación que luego tuve la oportunidad de profundizar durante el Doctorado (III ciclo). Fueron años maravillosos, de pasión por el estudio , enriquecidos por el encuentro con compañeros y profesores que, al participar en su trabajo e iniciativas, favorecieron mi crecimiento y maduración (recuerdo en particular a Cesare Mozzarelli). Entonces comenzaron las competiciones... y finalmente, en 1995, llegué como investigador a Udine (una ciudad maravillosa, como su gente), convirtiéndome en profesor asociado diez años después. Continué mi investigación en historia eclesiástica (cultural y política), moviéndome entre las cortes de los estados italianos del Antiguo Régimen (Milán español, Mantua Gonzaga, Módena Estense) y en Friuli (Illegio, Moggio, Sesto al Reghena), buscando comprender la sensación de una presencia religiosa omnipresente e imponente, la de las órdenes regulares masculinas (franciscanos, dominicos, barnabitas, jesuitas). Los últimos treinta años han sido, en efecto, historiográficamente muy importantes desde este punto de vista: numerosos artículos y monografías, ya no solo de académicos que pertenecen a las mismas Órdenes, sino también de historiadores históricos y seculares, mujeres y hombres capaces de nuevas sensibilidades, han permitido redefinir la imagen, nada monolítica, de la Iglesia de Roma en los siglos XV-XVIII.
Año de edición: 2004
Laura Laurencich y Paulina Nunhauser (Editoras) Las discusiones sobre las últimas novedades en torno al estudio de los manuscritos hallados en Nápoles, resultan apasionantes para aquellos iniciados en el tema y al mimo tiempo,- como acontece con frecuencia en estos casos-, lo conflictivo ya la vez novedoso atrae a los jóvenes. De ahí el gran interés que provocan estos documentos. Sin embargo un...