Sixto Durán-Ballén fue un arquitecto de formación académica en la Universidad de Columbia que dejó una huella profunda en el urbanismo ecuatoriano antes de llegar a la presidencia. Su gestión como alcalde de Quito en los años 70 es reconocida por la planificación de los túneles y la expansión norte-sur de la ciudad. Como ministro y profesional, su enfoque siempre fue el desarrollo de infraestructura técnica, lo que le otorgó una imagen de administrador eficiente y pragmático antes de su ascenso político definitivo con el partido Unidad Republicana.Durante su gobierno (1992-1996), impulsó un proceso de modernización del Estado que incluyó privatizaciones y reformas financieras, bajo la guía de su vicepresidente Alberto Dahik. Este periodo fue de gran tensión social debido a las medidas de ajuste económico y el levantamiento indígena de 1994. No obstante, su figura alcanzó el mayor índice de aceptación nacional durante 1995, cuando gestionó con serenidad el conflicto armado del Cenepa, logrando una cohesión social inédita en la defensa de la soberanía nacional frente a las fuerzas peruanas.En sus últimos años, se retiró de la política electoral para dedicarse a la diplomacia y a la música, una de sus grandes pasiones. Se le recuerda como un mandatario de convicciones firmes pero conciliador, cuya frase "Ni un paso atrás" se convirtió en un símbolo de identidad nacional. Su fallecimiento en 2016 marcó el fin de una era de políticos con una formación técnica y académica clásica, dejando un legado que combina la arquitectura física de las ciudades con la historia diplomática del país.