El padre Luis nació el 6 de diciembre del año 1943. Luis, quien comenzó su camino con la Compañía de Jesús en 1961, nunca fue un simple espectador de la vida ni del arte; fue un apasionado intérprete de ambos. Su visión única nos enseñó que cada fotograma de una película podía ser un espacio sagrado donde el espíritu humano se encuentra con lo divino.Doctor en Teología por la Facultad de Teología de Barcelona, España. Ha sido formador de los jesuitas y profesor de Teología Fundamental y de Cristología Bíblica. Ha escrito varios libros y artículos sobre teología, espiritualidad y cine. De cofundador de SIGNIS México a Asistente Eclesiástico del Consejo Directivo de SIGNIS, el Padre Luis iluminó nuestra comprensión de la comunicación no como un mero intercambio de información, sino como un profundo acto de comunión. Su doctorado en teología nunca lo distanció de la persona común; al contrario, le permitió traducir las complejidades de la fe al lenguaje universal del cine. En su preciado libro, "Cómo aprovechar la espiritualidad del cine", no se limitó a analizar las películas, sino que las reveló como espejos que reflejan nuestras luchas más profundas y ventanas que se abren a posibilidades trascendentes. Cuando escribió sobre "Noche de Fuego" de Tatiana Huezo, sus palabras revelaron su propia esencia: celebró la "capacidad de las mujeres para resistir la barbarie" y valoró la "fotografía contemplativa" por encima de las exhibiciones gráficas, defendiendo la sensibilidad, la empatía y la compasión como las verdaderas señas de identidad de una narrativa impactante. Como profesor de la Universidad Iberoamericana y la Universidad Pontificia de México, el Padre Luis nunca enseñó; fue mentor, guío e inspiró. Retó a los jóvenes críticos de cine a no buscar análisis ingeniosos, sino a desarrollar una mirada que penetrara las superficies para encontrar la morada sagrada en lo cotidiano. Ha sido jurado en varios festivales nacionales e internacionales de cine como La Habana, Buenos Aires, Mar del Plata. Falleció el 1 de mayo del año 2025. Al ver los créditos finales de su viaje terrenal, nos consuela saber que el Padre Luis experimenta ahora directamente la realidad espiritual suprema que tan bellamente vislumbró a través del arte del cine. Su legado perdura en cada comunicador que, inspirado por su ejemplo, aborda los medios no solo como una profesión, sino como una vocación: un llamado sagrado a revelar la verdad, la belleza y la bondad en un mundo ávido de significado.