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Voces perdidas en el silencio colonial o la pregunta por la ausencia de lxs otrxs

Voces perdidas en el silencio colonial o la pregunta por la ausencia de lxs otrxs

Michael Handelsman nos comparte el texto que Yuliana Ortiz Ruano hizo en abril 2025, en el lanzamiento del libro,” Desaprender para volver a ser: Apuestas decoloniales desde y con voces afro del Ecuador y Colombia” (Quito: Editorial Abya Yala, 2024). Lo publicamos en esta página para el público general y agradecemos a la autora por su comentario.

El libro de Michael Handelsman, emerge como una herramienta crítica fundamental para repensar las estructuras epistémicas que sostienen la exclusión de saberes y sujetos racializados. El libro propone un giro radical en la forma en la que entendemos la educación, la historia, la memoria y la representación, particularmente en contextos marcados por la colonialidad del poder y del saber.
Desde las primeras páginas, Handelsman se posiciona no como un traductor de las voces negras, sino como un cómplice activo en la tarea urgente de desaprender. Este acto más que una consigna performática, se convierte en el eje metodológico y ético del texto: ¿cómo desentramar los saberes que nos formaron para invisibilizar? ¿Cómo romper con las pedagogías que, como señala Yasnaya Aguilar Gil, silencian naciones y saberes que existían mucho antes de la imposición colonial?
La propuesta de Handelsman no se queda en la crítica abstracta, sino que se arraiga en un diálogo comprometido con figuras y procesos concretos de resistencia. Referencias como la del maestro Juan García, el bambero mayor quien nos dejó la pedagogía de “cultivar casa adentro”, sirven para pensar una descolonialidad que no se impone desde afuera ni desde arriba, sino que se gesta en lo cotidiano, en las prácticas comunitarias, en las genealogías orales y afectivas.
Uno de los aportes más contundentes del libro es la forma en la que recupera voces históricamente perdidas en el silencio colonial, aquellas que han sido sistemáticamente borradas o traducidas por las epistemologías dominantes. Handelsman se pregunta por la ausencia constante de “lxs otrxs” en los relatos oficiales, en las academias, en las políticas públicas. Y más allá de solo registrar esa ausencia, propone formas activas de contrarrestarla, entendiendo las apuestas interculturales no como metas sino como procesos siempre inacabados. Gestos y actos en los que insistimos día a día.
En este sentido, su texto se convierte en un espacio para lo que podría llamarse una escucha radical. No se trata simplemente de incluir a las voces negras en los sílabos, tampoco de insistir en educarnos o infantilizarnos, sino de permitir que éstas desestabilicen el orden del discurso. Es un ejercicio de des-apropiación del privilegio blanco dentro de la producción de conocimiento, lo cual resulta especialmente significativo viniendo de un autor blanco que ha optado por habitar una posición ética de incomodidad y reconfiguración.
A lo largo de su recorrido por experiencias afrodiaspóricas en Ecuador y Colombia, Handelsman insiste en que la descolonialidad no puede convertirse en una moda académica más. Tiene que doler, descolocar, comprometer. En ese sentido, el libro puede leerse como un llamado a pensar los proyectos educativos, culturales e incluso literarios desde una óptica insurgente, que no tema al descentramiento, a la contradicción, al cuestionamiento radical de lo aprendido. A inventar y tejer una lengua desobediente.
El autor asume que, si aprendimos a excluir, también podemos (y me atrevo a decir debemos) aprender a vivir desde otros códigos, otras sensibilidades, otras memorias. Y para eso es indispensable la escucha activa de quienes han sido históricamente negadxs: no para representarles, sino para acompañarles en la apertura de espacios donde su palabra sea, en sí misma, centro y frontera de un nuevo saber.
En tiempos donde las derechas se reciclan y las luchas por la memoria se disputan palmo a palmo, este libro se ofrece como una herramienta ética y política. No habla sobre lo afro, sino desde y con lo afro, una distinción que marca profundamente la estructura y la intención del texto.
Con una escritura honesta, a ratos incómoda, siempre crítica, Handelsman nos entrega un libro que no se lee sin consecuencias. Porque leerlo es también confrontar las formas en que hemos sido educadxs y educamos para negar y para callar. Leerlo es, en definitiva, un primer paso hacia ese volver a ser del que habla el título: un ser despojado del peso colonial que insiste en callar nuestras voces más profundas.



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