¡Por qué yo, estudiante y periodista de familia burguesa he querido pertenecer a un grupo de marginados de origen proletario y campesino? La razón es simple: sentía dentro de mí una profunda impaciencia por el conformismo y el consumismo del milagro económico italiano, y buscaba puntos de vista distintos a aquel mundo lleno de cosas, pero estúpido y viscoso. (Walter Pagliero).
Se trata del fragmento de una rarísima y provocativa obra publicada por Abya Yala en el 2014 titulada Melenudos City. Milán años ’60: una comunidad de jóvenes se automargina del sistema consumista para hacer una política de cuerpo. En ella, Walter Pagliero (Milán, 1936), actor de teatro y productor de cine y documentales, narra su experiencia de inmersión contestataria en el mundo de los beatniks italianos y de la comuna denominada Barbonia City (La ciudad de los vagabundos) de la que tomó parte. De hecho, se trató de uno de los primeros movimientos italianos que promovió las comunas agrícolas beat de los años ’60.
Barbonia City no fue un movimiento de masas. Sus comunas estaban constituidas por pocas personas. Algunas lograban sostenerse mejor mediante el trabajo agrícola compartido, aunque repetitivo; otras, buscaron nuevos estados mentales a través de experiencias psicodélicas. A la distancia de los años, el autor señala que las comunas basadas en el trabajo agrícola tuvieron mejor suerte. Unas y otras, expertas en el “oficio de provocar”, fueron rechazadas por las comunidades locales y reprimidas por la policía.
El movimiento promovió comportamientos cotidianos radicales y contundentes como fórmula política para el cambio, a manera de campamentos de “sueños realizados”. Las formas comunales estaban al servicio de la felicidad de los individuos y no en función de las jerarquías de poder. Rechazó el consumismo, el trabajo alienante en las fábricas y la moralidad burguesa. A cambio, el movimiento promovió comportamientos cotidianos como la renuncia al confort; la superación de los límites de la identidad sexual y de la vida en pareja y la práctica del nudismo como ejercicio de autenticidad.
Luego del tiempo transcurrido el autor se interroga sobre el legado de aquel movimiento beat y cuál es su vigencia actual, en un momento en el que los sistemas productivos ahondan de manera insostenible la brecha entre ricos y pobres en lugar de disminuirla. Ahora, precisamente ahora, es cuando los trabajadores provisionales y desempleados, dice Walter Pagliero, “deberían rebelarse ante el robo legalizado de su vida, y poner en la mesa política, con toda su fuerza primigenia, el derecho a la sobrevivencia”.
La trayectoria de Abya Yala permite convocar este tipo de obras y de autores marcados por la utopía y cargados de experiencias tan significativas y peculiares. La publicación en español (la edición italiana tuvo lugar en el 2012) es un tributo a su memoria y refleja la intención de recuperar una semilla que no debe perderse. En en un mundo que colapsa por la guerra y el consumismo, el siguiente párrafo arroja la posibilidad de otra suerte:
Si somos muchos, podremos organizar juntos una acción social partiendo del cuerpo y de sus exigencias, apropiándose de todo aquello que la sobrevivencia le exige y que las leyes burguesas prohíben. Un recorrido que, rompiendo las cadenas de la precariedad y de la eterna desocupación, libera la mente del secuestro nivelador del comportamiento burgués. Y todo eso estaba en el espíritu de Mundo Beat.
José Enrique Juncosa
Quito, 16 de marzo de 2026