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La huella de Mary Ellen Fieweger en Abya-Yala

La huella de Mary Ellen Fieweger en Abya-Yala

Traductora, activista, amante de los animales, defensora de la naturaleza. Mary Ellen Fieweger dejó una huella, un legado, en Abya-Yala. Participó en el libro Ecología política de la mitad del mundo  coordinado por Elizabeth Bravo, Melissa Moreano e Ivonne Yánez con un texto potente: Es un monstruo grande y pisa fuerte. Además, recientemente acabamos de publicar su traducción de Ciudad en el centro del mundo de Ernesto Capello.

A propósito de las celebraciones del 8M, queremos rendirle un homenaje como una de las figuras de mujeres destacadas que han pasado por esta casa editorial.

Nacida en Wisconsin en 1949, Fieweger participó en su juventud en el movimiento contra la guerra de Vietnam en Estados Unidos. Ese activismo formó su visión crítica del poder y de las injusticias sociales.  Llegó a Ecuador a finales de la década de 1970. Allí se vinculó con el mundo académico y cultural como traductora y promotora de proyectos intelectuales, estableciendo relaciones con comunidades y organizaciones locales. Con el tiempo decidió radicarse en una finca en la zona de Íntag, en la provincia de Imbabura, donde adoptó un estilo de vida sencillo y cercano a la naturaleza. Desde Íntag se involucró en la defensa del bosque nublado y en la oposición a proyectos de minería de cobre en la región. A sus más de setenta años continúa participando en la organización comunitaria y en campañas para proteger el territorio. Su historia refleja una vida de coherencia entre convicciones políticas, compromiso social y defensa del medioambiente.

El artículo “Es un monstruo grande y pisa fuerte” de Mary Ellen Fieweger analiza el surgimiento de la resistencia comunitaria frente a la minería metálica en la región de Íntag, en la provincia de Imbabura, durante la década de 1990. A partir de su experiencia directa en la zona, la autora describe cómo las comunidades rurales comenzaron a enfrentar la llegada de la empresa japonesa Bishimetals, interesada en explotar yacimientos de cobre en el área.

Fieweger explica que la minería metálica a gran escala implica fuertes impactos ambientales y sociales: deforestación, contaminación del agua, destrucción de ecosistemas y alteración de las economías campesinas. Por ello, los habitantes de Íntag empezaron a informarse sobre experiencias mineras en otros países y a organizarse colectivamente para defender su territorio. En este proceso surgió DECOIN (Defensa y Conservación Ecológica de Intag), organización que impulsó campañas de información, investigación y movilización comunitaria.

El texto también sitúa el caso de Íntag dentro de un contexto más amplio, examinando la expansión global de la minería industrial y las políticas que la favorecen. En particular, Fieweger analiza una propuesta de ley minera discutida en Ecuador en esos años, señalando que priorizaba los intereses de las empresas transnacionales por encima de los derechos de las comunidades y la protección ambiental.  

Recomendamos la lectura de un perfil suyo en revista Mundo Diners

Descansa en paz, Mary Ellen. Tu voz se seguirá escuchando y seguirá siendo un referente en la defensa del bosque y la naturaleza.



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