Por Alvaro Samaniego Ponce
Yal
La Feria Internacional del Libro de Lima (FIL Lima), en su trigésimo aniversario, lucía por fuera con un dudoso semblante. Una construcción que parecía para torneos de hípica: Centro de Exposiciones Jokey Club. Pero, dentro, no había cascos, monturas o palafreneros, no olía a estiércol ni se oían relinchos. Había una brizna de letras, olía a tinta y papel, se oída una lírica maravillosa en español, sonaban las pisadas de miles de asistentes.
Desde la puerta tres, al fondo, bien iluminado y muy atractivo, se veía un letrero que destacaba sobre todos: “Ecuador”. Como país invitado, tuvo un espacio de 200 metros cuadrados. Como nunca antes. Todos los engranajes fueron movidos por la Cámara Ecuatoriana del Libro, la Biblioteca Eugenio Espejo y el Viceministerio de Cultura.
Estaban presentes Abya Yala y otras 39 editoriales, estaban expuestos 700 títulos, 2.000 ejemplares y 60 actividades, en la que participaron 40 entre autores e investigadores. Ese fue el resultado de haber gestionado para que Ecuador sea el país invitado.
Entre ellos, tuve el honor de participar en una exposición con Enoc (Iru Aya) Merino Santi, autor de “Warmipangui” (Abya Yala, 2024).
Nuestro tema fue la interculturalidad en la literatura ecuatoriana y su posición fue muy comentada y levanto mucha expectativa. La presencia de poderosa de este investigador, sus criterios claros y su don de gentes lo convirtieron en el centro de la atención durante la tarde de la presentación.
De mi parte, si es de su interés, en este vínculo está publicada mi ponencia: mi ponencia
La presencia ecuatoriana no fue un relumbrón. Fue sólida, con conferencias bien argumentadas, con temas de interés. Esto demuestra que en el Ecuador sí se escribe. Además, que en el Ecuador sí se publica. Y también que en el país se lee poco y se distribuye mal.
La responsabilidad tiene una sola palabra: permanencia. Seguir autores, editores, libreros, bibliotecas, gremios. Sacar a la industria editorial ecuatoriana de la cueva en la que cayó en una época.
Gran responsabilidad. Con mucho orgullo.